- Más de 650 estudiantes de 16 centros educativos ensayan de cara a su participación en el gran encuentro del 22 de mayo en Vecindario
- El presidente del Cabildo, Antonio Morales, visitó hoy a alumnado y profesorado del IES Pérez Galdós y el CEIP La Viñuela
“Vamos gente, que tenemos tiempo de echarnos un tema más antes de volver a clase”. Las notas de la parranda El Palmeral, integrada por estudiantes del IES Pérez Galdós, sonaron esta mañana en el salón de actos del instituto con motivo de los ensayos para su participación en el proyecto La Isla de Mi Vida Escolar, que congregará a más de 650 estudiantes de 16 centros educativos de la isla en la Plaza de San Rafael de Vecindario, el próximo 22 de mayo y dentro del Festival La Isla de Mi Vida.
El presidente del Cabildo de Gran Canaria, Antonio Morales, junto a la consejera de Desarrollo Económico, Minerva Alonso, se desplazó hoy tanto al IES Pérez Galdós como al CEIP La Viñuela de Agüimes para presenciar las sesiones de ensayo y agradecer la labor de profesorado y alumnado.
“Me ha emocionado ver su entusiasmo, el tiempo que sacan para prepararse y comprobar que, a pesar de los estereotipos, la juventud de Gran Canaria se acerca a la cultura popular y se suma al espíritu con el que el Festival Canariona se ha reinventado como el Festival La Isla de Mi Vida”, manifestó Morales.
Alma Cerpa, estudiante de segundo curso del IES Pérez Galdós, lleva el timón de la parranda El Palmeral, una de las que se integrará en la experiencia del 22 de mayo. Sacan tiempo de donde pueden para practicar, pero lo hacen con el placer que proporciona la fusión de arte, amistad, diversión y educación. Al concluir, dejan de sonar la guitarra, el bajo o el tambor. Una alumna se lleva el altavoz sobre un ‘sancheski’. Queda en el aire el eco conjunto de la tradición, el presente y el futuro.
“El proyecto La Isla de mi Vida Escolar y Familiar nace como una extensión natural de la celebración de nuestra identidad, con el firme propósito de situar la música tradicional en el centro del aprendizaje cotidiano”, expuso también Antonio Morales.
“Esta iniciativa”, agregó, “se añade a los actos del Festival Isla de mi Vida 2026, no solo para poner en valor los contenidos canarios que se imparten en las aulas, sino transformar ese conocimiento en una experiencia compartida. Al sacar la música de los centros y llevarla a la plaza pública, convertimos el folclore en una herramienta de cohesión social y orgullo generacional”.
La Isla de Mi Vida Escolar tendrá lugar el 22 de mayo entre las 09.00 y las 13.00 horas en Vecindario, con entrada gratuita. Por la tarde, entre las 16.30 y las 18.30, y también con acceso libro, se celebrará el Festival La Isla de Mi Vida Familiar, con la actuación de cuatro bandas municipales de música. Entre las 10.00 y las 20.00 tendrán lugar talleres y muestras de Artesanía en la Avenida de Canarias de Vecindario.
El programa del Festival hará su segunda parada el día 29 de mayo en la Plaza de Santa Ana de Las Palmas de Gran Canaria, con entrada libre. Tras el Pasacalles que dará comienzo a las 19.30 en el Parque de San Telmo con la Banda de Firgas y los Papahuevos se encenderá a las 20.30 la mayor luminaria del cartel: el espectáculo músico-teatral Attindamana (‘El sonido de un pueblo, el latido de una isla’).
Attindamana es una producción de gran formato con la participación de más de 500 artistas y concebida como un homenaje profundo y contemporáneo a la identidad de los 21 municipios de la isla. Bajo la dirección de un equipo colegiado que trabaja tejiendo redes entre diferentes artistas, en ese núcleo de creación y dirección se encuentran Mario Vega, Belén Álvarez LAJALADA, Víctor Batista, Ner Suárez, Manuel Abrante, Ruth Sánchez y Javier Cerpa.
Attindamana se erige como una ambiciosa y decidida apuesta por cumplir un objetivo fundamental: trabajar en un nuevo y perdurable repertorio para la música popular canaria”, profundizó Antonio Morales. Más allá de un evento único, se trata de una inversión en el patrimonio futuro, de crear un legado de 21 canciones que se instalen en el cancionero de nuestra tierra, sumándose a la base de nuestra música popular para que pervivan y se sostengan en el tiempo.


